Ventajas en inconvenientes de tener un amante
Cuando pensamos en tener una aventura, probablemente nos vienen a la cabeza dos cosas: la emoción de un amor apasionado y el temor por perder lo que tenemos. Y realmente es así.
Entre las ventajas de tener un amante están que no tienes que compartir los problemas domésticos, las dificultades económicas o los agobios de los niños. Sólo es para disfrutar. Cada uno tiene su parcela de vida privada y sólo se comparte lo que se quiere. No hay obligaciones. De manera que no tienes que aguantar sus manías, ni a su madre, ni escuchar sus problemas y tú puedes contarle sólo cosas agradables sobre ti misma para mantener esa imagen falsa de los novios que acaban de iniciar una relación. Y es que en realidad se trata de algo muy similar, sería como prolongar esa etapa del noviazgo. Claro que tampoco se puede alargar eternamente. El verse sólo de vez en cuando, la emoción de los encuentros secretos y el compartir sólo pequeñas píldoras de vida privada hacen que esa fase de enamoramiento y pasión se alargue. Pero nada es eterno, y lo que no va hacia delante, acaba yendo hacia atrás.
En la parte negativa está el poner en riesgo una relación seria y a veces, la estabilidad emocional de los hijos o hijas. El estrés que supone mantener una doble vida, el desequilibrio que puede entrañar en la relación de pareja y la neurosis de querer a dos hombres no son precisamente muy buenos para la salud emocional. Además, están los remordimientos por estar traicionando a la persona que quieres y las dudas sobre si es mejor dejar a uno o al otro.
Pero a pesar de todo, como no se trata de una cuestión meditada y racional, cada una verá si ata o no sus pasiones.
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