Vicky, Cristina, Barcelona

Destacar alguna de las brillantes obras de Woody Allen es casi imposible, ya que me entristecería olvidar otras. Me sería imperdonable no recordar la nostálgica Manhattan, la entrañable Annie Hall, la frescura de Poderosa Afrodita, el ingenio de desmontando a Harry, el encanto de todos dicen I love you, o la maestría de Match Point, pero parece que llegó para mí el trágico momento en el que preferiría borrar de mi memoria este mal trago que me ha supuesto, Vicky, Cristina, Barcelona.

No es sólo que la cinta se apodere de todos los tópicos y trivialidades preexistentes sobre España y todos los españoles, y los mezcla creando un pastiche indigesto, o que haya perdido su universo, sus fábulas, la profundidad de sus personajes, con los que aquí es imposible conectar o identificarse. Lo peor de todo, sin duda, es que aburre.

Imposible extraer pretendidas reflexiones de un triangulo de cuatro lados, sobre la imposibilidad de la felicidad en el amor, sea cual sea la elección que tomemos, y es que ni la excelente fotografía acaramelada del genial Aguirresarobe, ni la estupenda Penélope Cruz, pueden salvar a un simplón Javier Bardem, y su universo de lugares comunes a golpe de guitarra española.

Originally posted 2009-04-22 16:21:37.

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