Volver a empezar

Ante situaciones adversas algunas personas logran salir adelante mejor y más rápido que otras. Esta capacidad se llama resiliencia. Esta capacidad de auto-sostén se da en algunas personas de manera natural, pero también se puede adquirir.

Tanto niños como adultos pueden vivir situaciones de estrés, como violencia familiar; situaciones de crisis como la muerte de un familiar, un divorcio; grandes pérdidas económicas o sobrevivir a una guerra. Algunas personas pueden quedar seriamente afectadas para el resto de su vida, pero cierto número de personas que incluso vivieron las mismas situaciones, logran salir incluso fortalecidas y transformadas positivamente.

En mayor o menor medida todas las personas tenemos cierta capacidad de resiliencia, para lo cual se puede trabajar sobre tres pilares:

El sentido del humor: Poder ver la situación a distancia, encontrar en cierto modo lo gracioso dentro de lo trágico, permite distender y poder reflexionar, ordenar y encontrar lo positivo dentro del caos.

Capacidad de relacionarse: El apegarse a personas negativas no ayuda a la recuperación. Siempre hay un amigo, un maestro, un familiar, un terapeuta en quien ver reflejada la esperanza. Abrirnos a la posibilidad de relacionarnos con personas que estimulen nuestra necesidad y posibilidad de salir adelante, es tan importante como beber agua cuando estamos sedientos.

Autoestima: Seguramente el pilar fundamental. Poder fijar el límite entre uno y el entorno, mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento, sabiendo que tenemos un gran valor como persona, confiando en nuestras propias capacidades para elegir, sabiendo que somos capaces de pedir y recibir ayuda, sin que por ello nos sintamos vulnerables.

Si bien una situación adversa supone un riesgo, también es una oportunidad. Y siempre, absolutamente siempre, se puede volver a empezar, renaciendo, como un Ave Fénix.

Originally posted 2008-10-28 12:57:02.

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